misterio # 1.800
Sentado sobre sus cuatro ruedas, manejando su impotencia.Dando punto muerto a su miedo y frente al amor marcando reversa.
Ya de pequeño, en triciclo, esquivaba las piedras.
Sentado sobre sus cuatro ruedas, manejando su impotencia.
En cada rincón de tu piel existe un sabor distinto. Cerezas en tu frente, en tu cuello almíbar. El vientre agridulce y naranjas en tus rodillas. Sometida al festín de tanto placer, glotonería polinómica, el día siguiente.
Creo que hay una niña asustada. Esa niña tiembla, lo puedo sentir. Le aprieta el estómago, le casi duele, está muerta de miedo y no puedo saber qué le pasa. Trato de cerrar los ojos para sacarla de ahí.
Sentir la libertad. Sentirla. Vivirla. Sentir estar unido al cosmos, a la vida, al mundo, nace en uno y te da un bofetón por breves instantes en la vida. Como el amor, tal vez. Pareciera estás tan vivo entonces que todo cobra sentido.
Por la noche acechan, son los ánimos encubiertos por la luz del día, son esas sombras que no te dejan ver la luz, por la noche escuchas la verdad de lo que en el día el ruido no permite.
Existe un misterio aguardando en esa esquina que a diario transito, al doblarla un halo de aromas me roba el presente para convertirme, por breves segundos, en un árbol perenne que me cuenta de su eternidad.